OMAR LUIS SAPAICO VARGAS EN PACHACÚTEC BOSQUE ANDINO UN ENCUENTRO ENTRE ARTE, NATURALEZA Y TRANSFORMACIÓN SOCIAL
INTRODUCCIÓN: UN VIAJE AL CORAZÓN DEL BOSQUE ANDINO CUSQUEÑO
El viernes pasado, Pachacútec Bosque Andino, uno de los ecosistemas más emblemáticos de la región cusqueña, vivió una experiencia inusual y profundamente significativa: la esperada visita de Omar Sapaico. Para los habituales de las rutas de aves y observadores de picaflores, era una jornada más de descubrimiento; sin embargo, para quienes conocen el impacto del arte, la cultura y la comunicación en los procesos de cambio social, era mucho más: la oportunidad de tejer juntos nuevas formas de mirar y, sobre todo, de sentir el bosque.
La visita de Sapaico no fue sólo una excursión. Fue el punto de encuentro entre el arte y la biología, la reflexión y el verde ardiente de la montaña, la palabra y la imagen. Allí, en los jardines de picaflores, el director, actor y guionista —conocedor de las sutilezas de la mirada y el poder de la narración— dialogó de igual a igual con aves, plantas y personas, descubriendo con asombro y gratitud la fuerza transformadora que la naturaleza tiene sobre quienes se acercan a ella con los sentidos despiertos.
Este artículo es el testimonio de ese encuentro. A través de la voz de Omar, la experiencia de los cuidadores del bosque y las impresiones de fotógrafos y visitantes, exploraremos cómo los jardines de picaflores y aves de Pachacútec están cambiando perspectivas y generando un nuevo tipo de conciencia ambiental y emotiva. También descubriremos, de la mano del propio Sapaico, el valor que estos espacios ofrecen para quienes, como él, buscan retratar y narrar historias auténticas con la cámara y el corazón.
¿QUIÉN ES OMAR SAPAICO? UN PUENTE DE LA CULTURA, EL ARTE Y LA COMUNICACIÓN SOCIAL
Cuando en el mundo de la cultura y las artes peruanas se menciona el nombre de Omar Sapaico, se habla de mucho más que un profesional multifacético; se habla de alguien que ha hecho del arte una herramienta para el diálogo, la reflexión crítica y la transformación social. Nacido en Huancayo, en pleno corazón andino, Sapaico ha cultivado una trayectoria sostenida como director, actor, guionista y productor audiovisual, logrando que cada uno de sus proyectos sea una ventana al alma de nuestra identidad nacional.
Director de Aderezo Radio, uno de los medios digitales referenciales en la región Junín, Sapaico ha impulsado espacios culturales-académicos desde la radio y los medios digitales, difundiendo contenidos que trascienden la simple información: arte, literatura, historia oral, debate y reivindicación de saberes tradicionales encuentran lugar en su variada programación. Su lema es claro: “Difundimos cultura”.
La producción cinematográfica ocupa también un lugar central en su vida: desde la dirección de “La Danza del Zorzal”, obra que indaga en las criaturas míticas y reales de nuestra avifauna, hasta la gestión de Arco Iris Comunicación Integral y Domino —empresas que han hecho de la imagen y la palabra herramientas de crítica y cambio en la sociedad peruana. Su experiencia como voluntario y líder de colectivos como RacioCine Club y Patronato Visual del Valle del Mantaro lo posicionan como un referente en proyectos de cine social, cultura comunitaria y estrategias de comunicación participativa.
La obra de Omar Sapaico es, sobre todo, una invitación a mirar y a escuchar. A mirar el entorno con ojos nuevos, a valorar lo aparentemente cotidiano —el vuelo de un ave, el susurro del bosque, la mirada paciente del campesino— y a escucharlo como si de un relato se tratara, donde cada ser tiene su propio lenguaje, su propio misterio.
LA VISITA A PACHACÚTEC BOSQUE ANDINO
La llegada de Omar Sapaico al Pachacútec Bosque Andino fue recibida con entusiasmo y algo de expectación por parte del equipo de la asociación ruta aves del Perú y los guardabosques locales. El día despuntó con un sol tibio que atravesaba la neblina, y la atmósfera parecía cómplice de lo que sería un encuentro inolvidable.
Acompañado por miembros clave del proyecto, Biólogo: jon Brink, Sapaico inició su recorrido por los senderos interpretativos, deteniéndose atento ante cada historia, cada fotografía y cada explicación. No sólo preguntaba, sino que buscaba dialogar: “¿Cuándo empezaron a darse cuenta de que podían cambiar el destino de este bosque? ¿Qué sienten cuando ven regresar a los picaflores?” —sus preguntas reflejaban más que una curiosidad científica; revelaban una profunda capacidad para el asombro.
Desde el primer momento, el director quedó impactado por los colores vibrantes y el zumbido incesante de los picaflores que, como pequeñas joyas vivientes, revoloteaban entre las flores rojas y moradas plantadas especialmente para atraerlos. “Es como entrar en una película mágica”, expresó, “pero aquí la ficción es la vida misma; no hay guion, no hay artificios. Todo es real y, al mismo tiempo, parece irreal de tan hermoso”.
LOS JARDINES DE PICAFLORES Y AVES — UNA REVOLUCIÓN SILENCIOSA
Durante su visita Omar Sapaico dio un mensaje a los responsables del proyecto, un mensaje quedó grabado con fuerza: El jardines de picaflores de Pachacútec Bosque Andino están transformando la manera en que las personas se relacionan con la naturaleza. De ser apenas una curiosidad para visitantes, estos espacios se han convertido en motores de cambio para toda la comunidad.
Armando Isaías Medrano Zúñiga, uno de los guías principales, explicó: “No solo sembramos flores para atraer aves, sembramos esperanza. Al principio la gente pensaba que estábamos perdiendo tiempo, que el bosque ya no tenía remedio, pero cuando volvieron los colibríes, cuando empezaron a florecer las plantas nativas y las personas comenzaron a tomarse el tiempo para observar, todo cambió”.
Omar Sapaico, ahondó en la emoción colectiva: “¿Qué sienten las familias locales al ver a los turistas y fotógrafos maravillarse con algo que quizás antes ni miraban?”, preguntó a Armando Medrano. “Primero fue orgullo”, respondió. “Ahora es responsabilidad. Porque entendimos que cuidar este lugar no solo es para nosotros, sino para todos, para Perú y el mundo”.
La reforestación no sólo ha enriquecido el panorama ecológico, sino que ha dado nacimiento a un flujo constante de visitantes, amantes de las aves, escolares, científicos y, especialmente, *fotógrafos de la naturaleza*. Los jardines de picaflores —con sus especies arbustivas y florales estratégicamente seleccionadas— ofrecen alimento y refugio a decenas de aves y, al mismo tiempo, abren una ventana privilegiada para quienes desean capturar la belleza fugaz de esos momentos irrepetibles.
LOS FOTÓGRAFOS ENCUENTRAN UN PARAÍSO; RELATO Y TESTIMONIO DE ANDRÉS LAURA
Jon Brink Narra “En ningún otro lugar encuentro tanta vida en tan poco espacio. Un jardín de picaflores no es sólo un set de fotografía: es un laboratorio, es un escenario de paciencia y sorpresa. Los fotógrafos y observadores de aves venimos aquí y aprendemos no solo sobre técnica, sino sobre humildad. Esperar el instante exacto, ver cómo una flor se convierte en la fuente de alimento de un colibrí gigante, cómo la luz cambia y el ave parece suspendida… esos detalles sólo se descubren cuando uno está dispuesto a mirar sin prisa”.
Sapaico lo escucha atento, recordando momentos de rodaje y escritura en escenarios naturales. En la entrevista reconoce: “Los jardines de aves nos enseñan a estar presentes. Nos obligan a bajar la velocidad y a entender que el mejor retrato no es solo el más nítido, sino el más honesto”.
Para la comunidad fotográfica —profesionales, aficionados y visitantes— estos jardines son fuente inagotable de inspiración. Las imágenes capturadas aquí circulan en redes sociales, exposiciones, certámenes y publicaciones especializadas, llevando consigo no sólo la belleza del bosque, sino mensajes potentes sobre la necesidad de cuidar y restaurar nuestro entorno.