WALTER WUST Y GABRIEL HERRERA: UNA VISITA QUE MARCA UN NUEVO CAPÍTULO PARA LA RUTA AVES DEL PERÚ
Walter Wust y Gabriel Herrera realizaron un extraordinario recorrido por los jardines, santuarios y observatorios que forman parte de la Asociación Ruta Aves del Perú (ARADP), una experiencia que para nosotros representó mucho más que una visita.
Fue un encuentro entre personas que comparten una misma convicción: que conocer la naturaleza es también una manera de aprender a protegerla.
Como presidente de la Asociación Ruta Aves del Perú, recibir a Walter Wust Morán y Gabriel Herrera Sánchez significó abrir las puertas de nuestros proyectos para mostrar no solamente aves, colibríes y paisajes, sino también años de trabajo, historias familiares, restauración de ecosistemas, investigación, dificultades, aprendizajes y sueños.
Los recibimos con mucho cariño, respeto y gratitud.
En cada observatorio nuestros socios tuvieron la oportunidad de contar su historia, explicar cómo nacieron sus proyectos y mostrar directamente el trabajo que realizan para conservar diferentes ecosistemas del Cusco.
El itinerario preparado para la visita contempló sesiones fotográficas, recorridos por los observatorios, conversaciones con sus responsables y testimonios destinados a registrar la historia y visión de cada emprendimiento.
¿Por qué fue tan importante esta visita?
La presencia de Walter Wust y Gabriel Herrera nos permitió mirar nuestros proyectos desde otra perspectiva.
No queríamos simplemente mostrar lugares turísticos.
Queríamos mostrar centros de conservación vivos.
Queríamos que conocieran a las personas que están detrás de cada jardín, las familias que han decidido proteger sus territorios y los emprendedores que entendieron que una especie de ave puede convertirse en embajadora de todo un ecosistema.
El dossier preparado para esta visita estableció precisamente una narrativa común: demostrar que la observación de aves puede ayudar a proteger ecosistemas, que la conservación puede crear oportunidades para las familias y que la Ruta Aves del Perú busca fortalecer un modelo de turismo responsable y sostenible.
Ese fue el verdadero espíritu del viaje.
Primera parada: Pachacútec Bosque Andino
El recorrido comenzó en Pachacútec Bosque Andino – Observatorio de Picaflores, en San Jerónimo, Cusco.
De acuerdo con el itinerario, después del recojo de Walter Wust y Gabriel Herrera se realizó la visita a Pachacútec, incluyendo desayuno, sesión fotográfica, testimonial y almuerzo.
Aquí tuvimos la oportunidad de presentar un proyecto que nació de una pregunta sencilla:
¿Es posible devolverle la vida a un espacio degradado?
Durante años hemos trabajado recuperando vegetación, sembrando plantas nativas y melíferas, observando aves y documentando cómo la biodiversidad comienza a responder cuando recuperamos su hábitat.
El mensaje que quisimos compartir con nuestros invitados fue claro: Pachacútec no pretende ser únicamente un lugar para observar colibríes. Queremos demostrar que restaurar el bosque andino sí es posible y que turismo, investigación, educación y conservación pueden trabajar juntos. Los documentos técnicos preparados para la visita señalan precisamente estos principios como parte central de la conversación con Walter Wust y Gabriel Herrera.
Bearded Mountaineer – Sacred Garden & Lodge
Desde Pachacútec, la expedición continuó hacia San Salvador, en el Valle Sagrado.
La siguiente parada fue Bearded Mountaineer – Sacred Garden & Lodge, donde se programó una sesión fotográfica, conversaciones y posteriormente el pernocte.
Aquí nuevamente el protagonista no fue únicamente el ave.
Fueron también el paisaje, las flores, el ecosistema y las personas.
En la preparación de esta visita se planteó que cada observatorio debía hablar desde su propia experiencia: cómo comenzó el proyecto, qué cambió en sus vidas, cuáles fueron sus mayores desafíos y qué sueñan para el futuro.
Ese intercambio fue uno de los aspectos más importantes de todo el recorrido.
Rumbo a Manu: atravesando diferentes ecosistemas
A la mañana siguiente iniciamos muy temprano el viaje hacia Kosñipata.
La ruta contempló una parada en Acjanaco, puerta de ingreso hacia uno de los territorios naturales más extraordinarios de nuestro país, antes de continuar hacia Manu Birds Sanctuary.
El cambio de paisaje fue también parte fundamental de la experiencia.
La ruta permitió comprender que la observación de aves no puede separarse del ecosistema donde viven.
Cambian la altitud, la temperatura, la humedad, las plantas y, junto con ellas, cambia también la comunidad de aves.
Manu Birds Sanctuary
En Manu Birds Sanctuary nuestros invitados participaron nuevamente en una jornada de observación, fotografía y conversación con quienes desarrollan el proyecto.
El itinerario incluyó desayuno, sesión fotográfica, testimonial y almuerzo antes de continuar hacia Chontachaca.
Cada parada permitió conocer una realidad diferente, pero también identificar algo que nos une como asociación:
proteger el hábitat es proteger las aves.
Manu Endemic Lodge & Reserve
Posteriormente llegamos a Manu Endemic Lodge & Reserve.
Aquí la conservación de las aves endémicas y del bosque nublado constituye una parte fundamental del proyecto.
La documentación elaborada para la Ruta Aves del Perú señala que Manu Endemic nació de la pasión por las aves y el bosque, buscando crear un espacio donde observadores, fotógrafos y amantes de la naturaleza pudieran conocer su diversidad mientras contribuyen a su conservación.
Entre las especies señaladas por el propio proyecto se encuentran aves de especial interés como el Black-backed Tody-Flycatcher, Peruvian Piedtail, Cerulean-capped Manakin y Koepcke’s Hermit.
Walter y Gabriel pudieron conocer de primera mano esta historia y escuchar a quienes trabajan diariamente en este territorio.
Ensifera Ensifera – Santuario de Colibríes
Después de la experiencia en Manu, la expedición emprendió nuevamente el camino hacia el Valle Sagrado.
El viernes, el itinerario estableció el traslado hacia Yanahuara y posteriormente la visita al Santuario de Colibríes Ensifera, acompañada por sesión fotográfica, testimonial, cena y pernocte.
Cada lugar permitió a Walter Wust y Gabriel Herrera descubrir una historia diferente.
Y cada historia empezó a formar parte de una historia mucho mayor:
la historia de la Ruta Aves del Perú.
Ollantaytambo Sanctuary – Hummingbird & Nature Experience
La siguiente etapa llevó al grupo hacia Ollantaytambo.
El itinerario contempló una visita al Hummingbird Observatory, seguida de almuerzo antes de continuar el viaje hacia Quillabamba.
De esta manera, el recorrido comenzó a conectar los diferentes pisos ecológicos del territorio cusqueño mediante un elemento común: las aves.
Eso es precisamente lo que buscamos construir como asociación.
No queremos observatorios aislados.
Queremos una ruta articulada de conservación y aviturismo.
Tunquimayo Lodge: hacia Quillabamba
Finalmente, el itinerario continuó hacia Quillabamba, donde estaba programada la visita a Tunquimayo Lodge, seguida de cena y pernocte.
Así, en pocos días, el viaje conectó los Andes, el Valle Sagrado, Manu y La Convención.
No fue simplemente trasladarnos de un jardín a otro.
Fue comprender la enorme diversidad de paisajes que puede ofrecer una ruta de observación de aves en Cusco.
Los siete jardines y observatorios de nuestra Ruta Aves del Perú
Este viaje permitió integrar y visibilizar los proyectos que forman nuestra red:
- Pachacútec Bosque Andino – Observatorio de Picaflores, San Jerónimo.
- Bearded Mountaineer – Sacred Garden & Lodge, San Salvador.
- Manu Birds Sanctuary, Kosñipata.
- Manu Endemic Lodge & Reserve, zona de Manu.
- Ensifera Ensifera – Santuario de Colibríes, Yanahuara.
- Ollantaytambo Sanctuary – Hummingbird & Nature Experience, Ollantaytambo.
- Tunquimayo Lodge, Quillabamba.
El itinerario documenta el recorrido progresivo por estos proyectos, desde Pachacútec hasta San Salvador, Manu, Yanahuara, Ollantaytambo y finalmente Quillabamba.
Walter Wust y Gabriel Herrera: conocimiento que inspira
La importancia de nuestros visitantes también hizo especial este recorrido.
Walter Wust Morán mantiene una trayectoria vinculada a la naturaleza y la fotografía; documentos institucionales de Bosques Amazónicos lo registran también en funciones directivas y acreditan fotografías de su autoría.
Por su parte, Gabriel Herrera Sánchez figura oficialmente como uno de los autores de Guardianes, crónicas de guardaparques en el Perú, publicación registrada en la biblioteca del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado — SERNANP.
Por ello, para nuestra asociación fue especialmente valioso poder conversar, escuchar sus observaciones y recibir recomendaciones de dos personas vinculadas a la comunicación, documentación y valoración del patrimonio natural peruano.
Pero quizá lo más importante fue compartir.
Compartir una mesa.
Compartir caminos.
Esperar juntos la llegada de un ave.
Escuchar las historias de cada propietario.
Conversar sobre los problemas que enfrentamos.
Y también hablar sobre nuestros sueños.
Una visita que fortaleció a la Asociación Ruta Aves del Perú
Para nosotros, esta visita representa un realce institucional para la Asociación Ruta Aves del Perú.
Nos permitió mostrar lo que estamos construyendo.
Nos permitió escuchar recomendaciones.
Nos permitió aprender en cada observatorio.
Y, sobre todo, nos permitió comprender que cada pequeño proyecto puede ser mucho más fuerte cuando forma parte de una red.
Queremos que nuestros jardines y observatorios sean reconocidos no únicamente porque allí se pueden fotografiar aves extraordinarias.
Queremos que sean reconocidos porque detrás de cada uno existen personas conservando territorio.
Familias sembrando.
Personas restaurando bosques.
Emprendedores protegiendo aves.
Jóvenes aprendiendo.
Investigadores registrando biodiversidad.
Visitantes descubriendo que el turismo también puede convertirse en conservación.
De Cusco hacia el mundo
Este recorrido junto a Walter Wust y Gabriel Herrera es solamente el comienzo.
A partir de esta experiencia desarrollaremos una serie especial de artículos para contar individualmente la historia de cada jardín y observatorio.
Nuestro objetivo es que el mundo conozca que Cusco no termina en sus monumentos arqueológicos.
Existe también otro Cusco.
Un Cusco de bosques.
De montañas.
De flores.
De colibríes.
De aves endémicas.
De investigadores.
De fotógrafos.
Y, sobre todo, de personas que decidieron convertir la conservación en una forma de vida.
Desde la Asociación Ruta Aves del Perú, seguiremos trabajando para conectar estos proyectos y posicionar al aviturismo como una herramienta de conservación, investigación, educación ambiental y desarrollo sostenible.
Walter Wust y Gabriel Herrera nos acompañaron en este viaje. Ahora queremos que el mundo conozca la historia que encontraron en el camino.