CONSERVAR EXIGE CONOCER LAS ESTACIONES: EL CALENDARIO VIVO DE PACHACÚTEC BOSQUE ANDINO
Conservar exige conocer las estaciones
La floración, la lluvia, el frío y la disponibilidad de alimento cambian a lo largo del año. Observar estas variaciones permite comprender por qué algunas aves aparecen, desaparecen o se desplazan entre diferentes altitudes y ecosistemas.
Introducción
Conservar exige conocer las estaciones.
Esta sencilla idea resume uno de los aprendizajes más importantes adquiridos durante los años de trabajo en Pachacútec Bosque Andino – Observatorio de Picaflores, ubicado en San Jerónimo, Cusco.
Un bosque no permanece igual durante todo el año.
Cambia, respira, florece, se seca, recibe lluvia, soporta heladas, produce frutos, pierde flores, recupera hojas, atrae insectos y recibe aves que permanecen durante meses, mientras otras aparecen solamente en determinadas épocas.
Quien visita un bosque una sola vez puede pensar que aquello que observa representa siempre su estado natural. Sin embargo, quien regresa semana tras semana, mes tras mes y año tras año comienza a descubrir algo diferente:
el bosque tiene un calendario propio.
Aprender a interpretar ese calendario es fundamental para conservarlo.
En Pachacútec Bosque Andino hemos comprendido que no basta con saber qué especies viven en determinado lugar. También necesitamos conocer cuándo están presentes, qué recursos utilizan, qué plantas están floreciendo, qué condiciones climáticas encuentran y cómo responden a los cambios ambientales.
Esa información transforma la observación en conocimiento.
Y el conocimiento transforma la conservación.
1. Un bosque nunca es exactamente el mismo
Cuando una persona ingresa por primera vez a Pachacútec Bosque Andino puede observar senderos rodeados de flores, árboles, arbustos, insectos y picaflores desplazándose rápidamente entre diferentes sectores del jardín.
Sin embargo, aquello que encuentra ese día representa solamente una pequeña fotografía dentro de una historia mucho más extensa.
Una planta que hoy se encuentra cubierta de flores puede dejar de producirlas algunas semanas después.
Otra especie que parecía poco importante puede comenzar repentinamente una floración abundante.
Los insectos pueden aumentar bajo determinadas condiciones ambientales.
Algunas aves pueden aparecer después de semanas sin registros.
Otras pueden disminuir considerablemente.
Las lluvias transforman el paisaje.
Las bajas temperaturas afectan ciertas flores.
Los días soleados pueden incrementar temporalmente la actividad de determinados organismos.
Todas estas variaciones forman parte de la dinámica natural del bosque.
Por ello, conservar un ecosistema significa comprender también su dimensión temporal.
No protegemos solamente un espacio. Protegemos una sucesión de acontecimientos que ocurren durante todo el año.
2. La floración: el calendario natural de los picaflores
Para comprender a los picaflores debemos comenzar observando las flores.
El néctar constituye uno de sus principales recursos alimenticios. Por ello, la cantidad, distribución y disponibilidad temporal de plantas en flor puede influir directamente en la presencia y desplazamiento de estas aves.
Cuando cambia la distribución de las flores, también pueden cambiar los movimientos de los picaflores.
Esta relación resulta especialmente importante en ambientes montañosos.
Una misma especie vegetal puede florecer en diferentes momentos dependiendo de la altitud, la exposición al sol, la humedad y otras condiciones locales.
Esto significa que un picaflor puede encontrar nuevas fuentes de alimento desplazándose hacia diferentes sectores del paisaje.
Para nosotros, observar una flor no significa solamente admirar su belleza.
También significa registrar un recurso.
Cada floración constituye una pieza del rompecabezas que puede ayudarnos a comprender la presencia de determinadas aves.
Por ello debemos preguntarnos:
• ¿Qué aves visitan esta flor?
• ¿Cuántas veces la utilizan?
• ¿La defienden territorialmente?
• ¿Compiten con otros individuos?
• ¿Qué insectos también la visitan?
• ¿Cuánto tiempo permanece en flor?
• ¿Qué ocurre cuando termina su floración?
• ¿Existe otra planta que empieza a florecer posteriormente?
Estas preguntas convierten al bosque en un verdadero laboratorio natural.
3. No todas las flores aparecen al mismo tiempo
Una de las claves para restaurar un ecosistema destinado a favorecer aves nectarívoras es evitar depender de una sola especie vegetal.
Si todas las plantas florecieran exactamente en la misma época, existirían momentos de extraordinaria abundancia seguidos por períodos prolongados con pocos recursos.
La diversidad vegetal permite distribuir la disponibilidad de alimento durante diferentes momentos del año.
Por esta razón, en Pachacútec Bosque Andino hemos trabajado con numerosas especies de plantas.
Nuestro objetivo no consiste únicamente en llenar el paisaje de flores.
Buscamos comprender:
• cuándo florece cada especie;
• qué animales la utilizan;
• cuánto dura su floración;
• qué función cumple dentro del ecosistema.
Un jardín ornamental puede diseñarse pensando principalmente en colores y formas.
Un jardín para la conservación debe diseñarse pensando también en funciones ecológicas.
Una planta puede proporcionar:
• néctar;
• frutos;
• semillas;
• refugio;
• lugares de descanso;
• materiales para construir nidos;
• microhábitats para insectos;
• protección contra el viento;
• sombra;
• humedad.
Cuando reunimos especies con diferentes funciones y diferentes períodos de floración comenzamos a reconstruir un ecosistema más complejo.
4. La lluvia transforma el bosque
En los Andes, la lluvia constituye uno de los principales motores de transformación del paisaje.
Cuando llegan las precipitaciones:
• aumenta la humedad;
• cambia el suelo;
• aparecen nuevos brotes;
• determinadas especies comienzan a florecer;
• aumenta la disponibilidad de ciertos insectos;
• se recuperan pequeñas fuentes de agua;
• cambia la estructura y apariencia de la vegetación.
Para las aves, estas transformaciones pueden representar nuevas oportunidades de alimentación y refugio.
Por ello, cuando realizamos monitoreo no basta con registrar:
“Hoy observamos diez picaflores”.
También debemos preguntarnos:
¿Qué estaba floreciendo?
¿Había llovido?
¿Cómo estaba la temperatura?
¿Qué plantas recibieron mayor número de visitas?
¿Qué especies de aves estaban presentes?
¿Qué insectos observamos?
La diferencia entre simplemente mirar y realizar monitoreo se encuentra precisamente en este tipo de preguntas.
5. La época seca también nos enseña
La época seca no representa un período vacío.
Por el contrario, puede mostrarnos claramente cuáles son los recursos que mantienen funcionando el ecosistema cuando disminuyen determinadas fuentes de alimento.
Cuando ciertas plantas dejan de florecer, aquellas que continúan produciendo néctar adquieren una importancia especial.
Algunas aves pueden ampliar sus recorridos.
Otras pueden concentrarse alrededor de ciertos recursos.
También puede aumentar la competencia territorial cuando el alimento se vuelve escaso.
Por ello necesitamos identificar cuáles son las plantas estratégicas durante los períodos más difíciles.
Una planta que produce cientos de flores durante la temporada de mayor abundancia puede ser importante.
Sin embargo, una especie capaz de florecer cuando casi ninguna otra lo hace puede ser todavía más valiosa.
Este conocimiento solamente puede obtenerse mediante la observación prolongada.
6. El frío y las heladas también forman parte del bosque
En los ambientes andinos, el frío constituye una fuerza ecológica determinante.
Las bajas temperaturas afectan tanto a plantas como a animales.
En Pachacútec Bosque Andino hemos observado directamente el impacto que una fuerte helada puede producir sobre la vegetación.
Cuando muchas flores desaparecen en pocos días, las consecuencias no afectan únicamente a las plantas.
También disminuyen temporalmente los recursos utilizados por numerosos animales.
Esta experiencia nos enseñó una lección fundamental:
Restaurar no significa solamente plantar. Restaurar significa construir resiliencia.
Necesitamos ecosistemas capaces de responder a eventos extremos.
Para ello necesitamos diversidad.
Si dependemos de una sola especie vegetal y esta resulta severamente afectada por una helada, el sistema pierde una fuente importante de alimento.
Si existen numerosas especies con diferentes tolerancias y períodos de floración, aumentan las probabilidades de mantener recursos disponibles.
Por ello, la biodiversidad representa también una forma de seguridad ecológica.
7. ¿Por qué algunas aves aparecen y después desaparecen?
Esta es una de las preguntas más frecuentes entre nuestros visitantes.
Una persona puede llegar durante determinada época y observar numerosos individuos de una especie.
Meses después, otra persona puede recorrer exactamente el mismo lugar y encontrar muy pocos.
¿Significa que desaparecieron?
No necesariamente.
Las aves se desplazan.
Algunas realizan grandes migraciones.
Otras efectúan movimientos regionales.
En ecosistemas montañosos también existen desplazamientos altitudinales, mediante los cuales las aves utilizan diferentes elevaciones dependiendo de la época del año y de los recursos disponibles.
La montaña ofrece algo extraordinario:
en distancias relativamente pequeñas encontramos importantes diferencias de temperatura, vegetación y floración.
Por ello, una especie puede desaparecer temporalmente de un lugar sin haber abandonado toda la región.
Quizás simplemente está utilizando otra parte del paisaje.
8. La migración altitudinal
Cuando hablamos de migración solemos imaginar aves recorriendo miles de kilómetros entre diferentes países o continentes.
Sin embargo, existe otra forma de desplazamiento especialmente importante en los Andes:
la migración altitudinal.
Una especie puede desplazarse hacia zonas más bajas durante determinada época y posteriormente regresar a elevaciones mayores.
Estos movimientos pueden estar relacionados con:
• alimento;
• reproducción;
• temperatura;
• precipitaciones;
• floraciones;
• disponibilidad de insectos.
Para la conservación, comprender estos movimientos resulta fundamental.
Si una especie utiliza Pachacútec durante determinados meses y posteriormente se desplaza hacia otro valle, proteger únicamente un lugar puede resultar insuficiente.
Necesitamos pensar en:
corredores, jardines conectados, bosques conectados, diferentes altitudes y paisajes completos.
9. La Ruta Aves del Perú y los diferentes pisos ecológicos
Esta visión también permite comprender la importancia de trabajar mediante una red de conservación.
La Asociación Ruta Aves del Perú articula jardines, observatorios y proyectos ubicados en diferentes sectores y pisos ecológicos de la región Cusco.
Cada espacio protege una parte diferente del paisaje.
Pachacútec Bosque Andino representa un ambiente andino.
Otros jardines y observatorios se encuentran en el Valle Sagrado.
Otros continúan hacia Manu y hacia ecosistemas de menor altitud.
Esta diversidad ofrece una oportunidad extraordinaria para estudiar cómo las aves utilizan el territorio durante diferentes momentos del año.
Una ruta de aviturismo puede convertirse también en una ruta de monitoreo científico.
Si diferentes observatorios registran sistemáticamente:
• especies;
• fechas;
• abundancia;
• floración;
• condiciones ambientales;
• comportamientos;
podremos comenzar a identificar patrones mucho más amplios.
Un ave que desaparece de un observatorio podría aparecer semanas después en otro.
Una planta podría florecer primero en una determinada altitud y posteriormente en otra.
Un picaflor podría seguir ese calendario.
De esta manera, los observatorios dejan de funcionar como puntos aislados y comienzan a convertirse en estaciones de una verdadera red ecológica.
10. El Sparkling Violetear y las preguntas por responder
Una de las especies que despierta mayor interés en Pachacútec Bosque Andino es el Sparkling Violetear (Colibri coruscans).
Nuestra experiencia de campo ha mostrado variaciones estacionales en su presencia y abundancia.
Estas observaciones son importantes, pero deben convertirse en preguntas científicas.
Por ejemplo:
• ¿Su presencia mensual está relacionada con la floración de determinadas plantas?
• ¿Las fechas de llegada cambian entre años?
• ¿Permanece durante períodos más prolongados en determinados años?
• ¿Su abundancia aumenta después de ciertas floraciones?
• ¿Los individuos observados son los mismos durante toda la temporada?
Estas preguntas pueden convertirse en futuras investigaciones.
La ciencia comienza cuando transformamos una observación en una pregunta que podemos estudiar.
11. El cambio climático puede modificar el calendario natural
Conocer las estaciones adquiere todavía mayor importancia frente al cambio climático.
Las especies responden a diferentes señales ambientales.
La temperatura y las precipitaciones pueden influir en:
• floración;
• reproducción;
• presencia de insectos;
• producción de frutos;
• desplazamiento de aves.
Cuando estas señales cambian, los calendarios biológicos también pueden modificarse.
Una planta podría comenzar a florecer antes.
Una especie de ave podría modificar su período de permanencia.
Sin embargo, debemos ser cuidadosos.
No todo cambio observado puede atribuirse automáticamente al cambio climático.
Para demostrar tendencias necesitamos:
• registros;
• información climática;
• observaciones continuas;
• varios años de datos;
• investigaciones comparables.
Por ello, el monitoreo permanente es fundamental.
12. Registrar hoy para comprender mañana
Una observación realizada hoy puede parecer pequeña.
Dentro de diez o veinte años podría convertirse en información histórica muy importante.
Imagine comparar:
Agosto de 2026
con
Agosto de 2036
o
Agosto de 2046.
Podríamos preguntarnos:
¿Qué especies siguen presentes?
¿Cuáles aumentaron?
¿Cuáles disminuyeron?
¿Qué aves llegan antes?
¿Qué plantas florecen en fechas diferentes?
¿Cuáles especies dejaron de registrarse?
Ese es el verdadero poder del monitoreo de largo plazo.
13. eBird: cada lista construye memoria
Cuando registramos aves mediante eBird, no anotamos solamente especies.
También queda registrada información temporal y espacial.
Esto permite estudiar patrones cuando existe suficiente información acumulada.
Sin embargo, la calidad de los resultados depende de la calidad de los registros.
Por ello debemos registrar con responsabilidad.
Una lista pequeña pero correcta tiene mayor valor que una lista extensa llena de identificaciones dudosas.
La ciencia ciudadana no reemplaza la investigación científica.
Pero puede convertirse en una extraordinaria herramienta complementaria.
14. Merlin: aprender a escuchar el bosque
Las aves no siempre necesitan ser observadas para descubrir su presencia.
Muchas veces podemos reconocerlas mediante sus vocalizaciones.
Herramientas como Merlin Bird ID pueden ayudarnos durante el proceso de aprendizaje.
Sin embargo, la tecnología debe utilizarse con criterio.
Una aplicación puede sugerir una especie.
El observador debe aprender a comprobarla.
Nuestro objetivo es que la tecnología forme mejores naturalistas, no que sustituya la observación.
Cada estación también posee su propio paisaje sonoro.
15. iNaturalist y la observación integral
Las aves representan solamente una parte de la biodiversidad.
También necesitamos observar:
• plantas;
• insectos;
• hongos;
• anfibios;
• reptiles;
• otros organismos.
Herramientas como iNaturalist permiten construir una visión más completa del ecosistema.
Podemos registrar cuándo aparece la primera flor de determinada planta.
Posteriormente comparar esa información con la presencia de un picaflor.
Después observar cuándo aumentan determinados insectos.
Así comenzamos a construir una verdadera historia ecológica.
Cada observación añade una nueva página.
16. Los insectos también tienen estaciones
Cuando hablamos de picaflores solemos concentrarnos principalmente en las flores.
Sin embargo, estas aves también consumen pequeños artrópodos que aportan importantes nutrientes.
Por ello, los cambios estacionales en la abundancia de insectos también pueden influir en su comportamiento.
Conservar un picaflor no significa solamente sembrar flores.
Significa conservar el ecosistema capaz de producir:
• néctar;
• insectos;
• refugio;
• agua;
• espacios de reproducción.
Eso significa proteger la complejidad ecológica.
17. La reproducción también tiene calendario
Las aves no utilizan exactamente los mismos recursos durante todo el año.
Durante la reproducción necesitan:
• energía;
• proteínas;
• materiales para construir nidos;
• lugares seguros;
• refugio.
Por ello, conocer las estaciones también nos ayuda a decidir cuándo intervenir en el bosque.
Una poda realizada durante un momento crítico podría afectar lugares de nidificación.
Los trabajos intensos cerca de un nido pueden producir perturbaciones.
Conocer las estaciones nos ayuda a determinar:
cuándo debemos trabajar y cuándo debemos dejar tranquilo al bosque.
18. Hacia un calendario ecológico de Pachacútec Bosque Andino
Uno de nuestros objetivos debe ser construir un Calendario Ecológico de Pachacútec Bosque Andino.
Este calendario podría registrar mensualmente:
• plantas en flor;
• frutos disponibles;
• aves frecuentes;
• llegada y salida de determinadas especies;
• actividad reproductiva;
• presencia de insectos;
• lluvia;
• temperatura;
• heladas;
• observaciones extraordinarias.
Después de varios años, esta información podría convertirse en una poderosa herramienta para:
• planificar restauraciones;
• programar podas;
• producir plantas en vivero;
• organizar monitoreos;
• planificar investigaciones;
• desarrollar programas educativos;
• mejorar las experiencias de los visitantes.
19. Plantar pensando en los doce meses del año
Uno de los grandes desafíos de la restauración consiste en garantizar continuidad de recursos.
Necesitamos preguntarnos:
¿Qué florece en enero?
¿Qué florece en febrero?
¿Qué especies producen flores durante los meses secos?
¿Qué plantas resisten mejor las heladas?
¿Qué produce frutos cuando disminuye el néctar?
¿Qué especies atraen insectos?
¿Cuáles ofrecen lugares de nidificación?
Cuando tengamos respuestas claras podremos planificar mejor nuestras plantaciones.
Entonces dejaremos de pensar solamente:
“Esta planta tiene flores bonitas”.
Y comenzaremos a pensar:
“Esta especie es necesaria porque cubre un período crítico de disponibilidad de alimento”.
Ese cambio representa pasar de la jardinería al manejo ecológico.
20. Restaurar también significa anticiparse
La restauración madura cuando deja de reaccionar únicamente ante los problemas y comienza a anticiparlos.
Si conocemos los meses con menor disponibilidad de flores, podemos incrementar las especies que producen recursos durante esos períodos.
Si identificamos sectores afectados recurrentemente por heladas, podemos modificar nuestro manejo.
Si encontramos lugares importantes para la reproducción, podemos evitar intervenciones durante momentos sensibles.
Si sabemos cuándo llegan determinadas aves, podemos intentar garantizar suficientes recursos.
El conocimiento reduce la improvisación.
21. Cada estación ofrece una experiencia diferente
La estacionalidad también transforma la experiencia del visitante.
Una persona puede llegar durante una época de gran floración y encontrar elevada actividad de picaflores.
Otra puede visitarnos meses después y observar comportamientos completamente diferentes.
Esto no significa necesariamente que exista una temporada buena y otra mala.
Significa que cada período muestra una parte diferente del funcionamiento del bosque.
Nuestro objetivo como intérpretes ambientales debe ser explicar estas diferencias.
El visitante no debería marcharse pensando solamente:
“Hoy había pocas aves”.
Debería comprender:
“Hoy aprendí cómo funciona el bosque durante esta estación”.
Ese cambio transforma el turismo en educación.
22. Cada visitante puede convertirse en observador
Una de las grandes oportunidades de Pachacútec Bosque Andino consiste en convertir al visitante en participante.
Podemos enseñarle a observar:
• qué plantas están floreciendo;
• qué picaflor visita determinada flor;
• qué frutos existen;
• qué sonidos escucha;
• qué insectos encuentra;
• qué cambios percibe.
No necesita ser científico.
Pero puede aprender a formular preguntas científicas.
Y eso representa un enorme aporte a la cultura de conservación.
23. Enseñar las estaciones a los niños
Para un niño podemos explicarlo de manera sencilla:
“El restaurante de los picaflores cambia su menú durante el año”.
Algunas flores aparecen.
Después desaparecen.
Luego llegan otras.
Cuando cambia el alimento, las aves también pueden cambiar de lugar.
Esta sencilla comparación permite enseñar conceptos complejos como:
• fenología;
• disponibilidad de recursos;
• movimientos de aves;
• adaptación;
• biodiversidad.
La educación ambiental se vuelve poderosa cuando los niños pueden observar directamente aquello que están aprendiendo.
24. Las fotografías también son documentos del tiempo
En Pachacútec Bosque Andino tomamos fotografías constantemente.
Muchas veces pensamos en ellas como recuerdos o herramientas de difusión.
Sin embargo, también pueden convertirse en documentos históricos.
Una fotografía con fecha puede mostrar:
• una planta floreciendo;
• el tamaño de un árbol;
• la condición de una parcela;
• la presencia de una especie;
• los efectos de una helada;
• la posterior recuperación del paisaje.
Repetir fotografías desde el mismo punto permite observar la transformación del bosque.
Después de varios años, una imagen puede recordarnos aquello que nuestra memoria olvidó.
25. El bosque nos enseña paciencia
Uno de los errores frecuentes en conservación es esperar resultados inmediatos.
Plantamos hoy y queremos un bosque mañana.
Sembramos flores y esperamos inmediatamente cientos de picaflores.
Pero los ecosistemas necesitan tiempo.
Las plantas deben crecer.
Los insectos deben colonizar.
Las aves deben descubrir los recursos.
Las relaciones ecológicas deben establecerse.
Algunas especies llegan rápidamente.
Otras pueden necesitar años.
Por ello, las estaciones nos enseñan una de las grandes virtudes de la conservación:
la paciencia.
26. Siete años pueden ser apenas el comienzo
Para una persona, siete años constituyen un período importante.
Para un bosque pueden representar solamente el inicio.
Algunos árboles recién están alcanzando tamaños que les permiten brindar nuevas funciones ecológicas.
Con el paso del tiempo aparecerán:
• más sombra;
• más hojarasca;
• nuevos microhábitats;
• mayor protección frente al viento;
• diferentes posibilidades de nidificación;
• nuevas interacciones entre especies.
Pachacútec Bosque Andino continuará transformándose.
Nuestra responsabilidad es seguir observándolo.
27. Las estaciones ayudan a medir el éxito
¿Cómo sabemos si una restauración realmente funciona?
No basta con contar cuántos árboles sembramos.
Debemos preguntarnos:
¿Aumentó la diversidad vegetal?
¿Existen flores durante más meses del año?
¿Regresaron los polinizadores?
¿Aumentaron las aves?
¿Aparecieron especies reproductoras?
¿Existe regeneración natural?
¿El sistema responde mejor a eventos climáticos?
Responder estas preguntas exige comparar años y estaciones.
28. Variación natural y conservación
Si una especie disminuye durante determinado mes, no necesariamente significa que esté desapareciendo.
Puede tratarse de una variación estacional normal.
Por ello resulta fundamental conocer el calendario del bosque.
Sin información histórica podemos interpretar incorrectamente los cambios.
Un visitante puede preocuparse porque no observa una determinada especie.
Un monitoreo de varios años puede demostrar que normalmente disminuye durante esa temporada y reaparece posteriormente.
La conservación necesita contexto.
29. Pero todo cambio merece atención
Tampoco debemos asumir automáticamente:
“Siempre ocurre así”.
Si una especie comienza a aparecer antes durante varios años consecutivos, debemos investigarlo.
Si una planta modifica su período de floración, debemos registrarlo.
Si cambian las heladas, debemos documentarlo.
Si aparece una nueva especie, debemos observarla cuidadosamente.
La observación permanente permite distinguir los patrones normales de los cambios extraordinarios.
30. El futuro: una red de monitoreo de la Ruta Aves del Perú
Imaginemos que cada observatorio de la Ruta Aves del Perú registra mensualmente:
• diez plantas importantes;
• su estado de floración;
• principales especies de picaflores;
• abundancia de aves;
• lluvia;
• temperatura;
• comportamientos destacados.
Posteriormente podríamos reunir todos esos datos.
Sería posible estudiar cómo las floraciones cambian con la altitud.
Podríamos identificar movimientos de aves.
Detectar lugares importantes durante períodos de escasez.
Crear calendarios.
Generar nuevas preguntas científicas.
Y compartir los resultados con universidades, investigadores y autoridades.
Esta constituye una extraordinaria oportunidad para nuestra asociación.
31. La ciencia comienza con preguntas sencillas
Muchas investigaciones importantes comienzan con preguntas aparentemente simples:
¿Por qué hoy no apareció esta ave?
¿Por qué esta planta floreció antes?
¿Por qué existen más picaflores durante determinado mes?
¿Por qué una especie utiliza solamente este sector?
¿Por qué aumentaron los insectos después de la lluvia?
El trabajo de campo consiste también en aprender a no ignorar estas preguntas.
Cada una puede conducir hacia nuevos conocimientos.
32. Conservar exige observar antes de intervenir
Los seres humanos tenemos una tendencia natural a intervenir rápidamente.
Vemos un espacio vacío y queremos plantar.
Vemos una rama y queremos cortarla.
Observamos una planta aparentemente seca y queremos retirarla.
Pero primero debemos aprender a observar.
Quizás ese tronco alberga insectos.
Quizás esa rama sirve como lugar de descanso para un ave.
Quizás esas semillas necesitan permanecer en el suelo.
Conocer las estaciones nos enseña a observar antes de actuar.
33. El bosque tiene tiempos diferentes a los nuestros
Vivimos en una sociedad que exige rapidez.
Resultados.
Producción.
Velocidad.
El bosque funciona de otra manera.
Una semilla espera.
Una raíz crece lentamente.
Una planta acumula energía antes de florecer.
Un ave puede regresar después de varios meses.
Una restauración puede necesitar décadas.
Comprender esto modifica nuestra relación con la naturaleza.
No podemos exigir al bosque que funcione de acuerdo con nuestros calendarios.
Debemos aprender el suyo.
34. Pachacútec Bosque Andino como aula viva
Nuestro propósito es que Pachacútec sea mucho más que un lugar para tomar fotografías.
Queremos que cada visitante salga comprendiendo al menos una relación ecológica.
Que observe una flor y piense en el picaflor.
Que vea al picaflor y piense en la polinización.
Que encuentre una semilla y piense en el futuro bosque.
Que sienta frío y piense en las adaptaciones.
Que observe una nube y piense en el agua.
Que escuche un ave y piense en todo el hábitat que necesita.
Cuando conseguimos eso, estamos haciendo educación ambiental.
35. Una enseñanza para los fotógrafos
El fotógrafo de naturaleza que conoce las estaciones obtiene mucho más que mejores fotografías.
Comprende cuándo una especie puede encontrarse vulnerable.
Conoce las épocas reproductivas.
Identifica flores importantes.
Anticipa comportamientos.
Mantiene distancia frente a los nidos.
Comprende mejor aquello que está fotografiando.
La mejor fotografía de naturaleza comienza con conocimiento.
Y el conocimiento genera respeto.
36. Una enseñanza para los investigadores
Pachacútec Bosque Andino puede convertirse en un importante sitio de investigación de largo plazo.
Su historia de restauración permite estudiar:
• sucesión ecológica;
• relaciones entre plantas y picaflores;
• fenología;
• ciencia ciudadana;
• restauración;
• movimientos altitudinales;
• polinizadores;
• educación ambiental.
Para lograrlo necesitamos protocolos permanentes y colaboración con especialistas, universidades e instituciones científicas.
37. Una enseñanza para nuestros voluntarios
A un voluntario no debemos enseñarle únicamente a sembrar.
Debemos enseñarle primero a observar.
Registrar.
Comparar.
Preguntar.
Identificar.
Fotografiar.
Escuchar.
Comprender.
Cada planta que colocamos debe tener una razón.
Cada actividad debe formar parte de una estrategia.
Así formamos conservacionistas y no solamente personas que plantan árboles.
38. El verdadero significado de conservar
Conservar no significa detener un paisaje para que permanezca siempre idéntico.
Los ecosistemas cambian naturalmente.
Conservar significa permitir que sus procesos continúen funcionando.
Que las plantas puedan reproducirse.
Que los polinizadores encuentren alimento.
Que las aves puedan desplazarse.
Que el agua continúe circulando.
Que exista espacio para adaptarse.
Que la biodiversidad mantenga sus relaciones.
39. Nuestro compromiso
En Pachacútec Bosque Andino queremos continuar construyendo un registro permanente de estos cambios.
Queremos conocer:
qué florece;
cuándo florece;
quién visita cada flor;
qué aves llegan;
cuándo se desplazan;
cuándo regresan;
qué ocurre durante el frío;
qué cambia con las lluvias;
cómo responde el bosque después de una helada;
cómo continúa transformándose después de diez años de restauración.
Queremos trabajar junto con especialistas, universidades, voluntarios, observadores de aves, fotógrafos y visitantes.
Porque conservar un ecosistema necesita muchas miradas.
40. Conservar exige conocer las estaciones
Volvamos a nuestra enseñanza inicial:
CONSERVAR EXIGE CONOCER LAS ESTACIONES.
La floración cambia.
La lluvia cambia.
El frío cambia.
Los insectos cambian.
Los frutos cambian.
Las aves cambian.
Y precisamente porque todo cambia debemos observar constantemente.
Pachacútec Bosque Andino no es exactamente el mismo bosque en enero que en agosto.
No es el mismo durante una helada que después de semanas de lluvia.
No es el mismo cuando florecen cientos de plantas que cuando solamente algunas ofrecen néctar.
Cada momento proporciona información diferente.